Los lobos navegan en el viento
Lidia Gaytán García
Madre, acurrúcame en tu seno
suave y sutil
-tengo miedo-
Déjame dormir por varios siglos
en tu piel
y cuando me veas madura,
lista para caminar
en estas calles de Dios,
arráncame de tus entrañas,
arrójame al viento,
que para entonces,
ya clamará mi nombre.
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